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Tratamiento para quien lucha consigo mismo para abandonar los pecados, sufre por ellos y luego recae

Pregunta

Sufro por desobedecer a Al-lah en secreto, y por cometer un pecado (Ma'siya) específico que no puedo dejar. Me he arrepentido de él más de una vez, y cada vez que me arrepiento, vuelvo a caer al día siguiente o a los pocos días, incluso cuando tengo la intención de hacer un arrepentimiento sincero y definitivo (Tawba Nasuh). Incluso cuando tomo la firme resolución de no volver a hacerlo nunca más y lucho contra mí misma, me encuentro cayendo de nuevo en un momento de debilidad, y no logro dejarlo sino hasta después de mucho tiempo, y el ciclo se repite.
He llegado al punto de sentir que nunca podré arrepentirme de esto, y que incluso si me arrepiento, volveré a caer, como siempre pasa. Yo quiero arrepentirme, pero cada vez que pienso en ello, me da miedo dejar el pecado, y vuelvo a él como si nunca me hubiera arrepentido. De tantas veces que ha pasado esto, mi determinación para arrepentirme y luchar contra mí misma ha disminuido; ya no tengo paciencia, y la dureza y el óxido espiritual (Ran) han apesadumbrado mi corazón.
Cuando escucho los versículos sobre el castigo se me pone la piel de gallina, y a veces me quedo suplicando a Al-lah y llorándole mientras siento culpa y pido guía, pero en el fondo de mi ser no tengo la determinación de arrepentirme, sino que tengo la intención de continuar.
Estoy cansada de esta situación y ya no sé cómo arrepentirme, porque cada vez que lo hago, vuelvo al mismo pecado.
He empezado a temer que se aplique en mí el versículo: "¿Acaso no has visto a quien ha tomado a sus pasiones por divinidad? Al-lah, con Su conocimiento infinito, lo extravió, selló sus oídos y su corazón, y puso un velo sobre su visión" [Corán 45:23].
Temo que la razón de mi fracaso constante para arrepentirme de este pecado sea que Al-lah me ha extraviado porque no merezco la guía; ya que cometo el pecado con pleno conocimiento y, sin embargo, continúo, aunque al mismo tiempo sufro por ello y no puedo parar.
Y también el versículo: "¡Ay de todo mentiroso, pecador! Escucha los versículos de Al-lah que se le recitan, pero se obstina en su soberbia como si no los hubiera escuchado. A él anúnciale un castigo doloroso" [Corán 45:7-8]. ¿Acaso estos dos versículos aplican a mi caso?
También deseo encontrar una forma de arrepentirme sin volver a recaer, y deseo tener la determinación que me impulse a arrepentirme, y la paciencia para luchar contra mí misma. Quiero un método que me ayude a lograr un arrepentimiento sincero (Tawba Nasuh).
Que Al-lah los recompense con el bien.

Respuesta

Las alabanzas sean para Al-lah, Señor y Creador del universo, y que Su paz y Sus bendiciones sean con el Profeta Muhammad, con todos sus familiares y todos sus discípulos.

Le pedimos a Al-lah, el Altísimo, que expanda tu pecho hacia el arrepentimiento y que te conceda la sinceridad para volverte hacia Él.

Debes saber que el dolor, el arrepentimiento y el miedo al pecado que sientes son señales de que hay bien en ti, y una prueba de que tu corazón no ha muerto, sino que hay vida y fe (Iman) en él. Un corazón muerto no sufre por el pecado ni anhela arrepentirse. La desesperanza en la misericordia de Al-lah y dudar de que Él aceptará el arrepentimiento son de las cosas más peligrosas que Satanás siembra en el corazón del siervo para alejarlo de regresar a su Señor.

En cuanto a los dos versículos que mencionaste, no debes usarlos como una sentencia definitiva sobre ti misma. Las palabras del Altísimo: "¿Acaso no has visto a quien ha tomado a sus pasiones por divinidad? Al-lah, con Su conocimiento infinito, lo extravió, selló sus oídos y su corazón, y puso un velo sobre su visión. ¿Quién podrá guiarlo fuera de Al-lah? ¿Acaso no van a reflexionar?" [Corán 45:23], hablan de alguien que se ha rendido completamente a sus pasiones, se complace en ellas y las sigue ciegamente. En cambio, quien cae en el pecado pero lo detesta, siente remordimiento, tristeza y dolor, e intenta arrepentirse una y otra vez, no entra en esta categoría; la diferencia entre ambos es evidente.

Y respecto a Sus palabras: "¡Ay de todo mentiroso, pecador! Escucha los versículos de Al-lah que se le recitan, pero se obstina en su soberbia como si no los hubiera escuchado. A él anúnciale un castigo doloroso" [Corán 45:7-8]; la obstinación acompañada de soberbia es muy distinta a la recaída constante causada por debilidad y arrepentimiento. Quien escucha los versículos y persiste por orgullo y rechazo, no es igual a quien los escucha y su corazón se estremece de miedo y dolor. El siervo que peca, luego se arrepiente, luego vuelve a pecar y vuelve a arrepentirse, siempre y cuando sienta remordimiento y no considere que el pecado es algo lícito, entra en las palabras del profeta (Muhammad, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él): "Todos los hijos de Adán cometen errores, y los mejores de los que se equivocan son los que se arrepienten constantemente". Relatado por Al-Tirmizi y clasificado como Hasan (bueno) por Al-Albani.

Se ha confirmado en la tradición auténtica (Sahih) que si un siervo peca, luego pide perdón y se arrepiente, Al-lah acepta su arrepentimiento, incluso si recae en el pecado repetidas veces, siempre y cuando, cada vez que caiga, regrese arrepentido y pidiendo perdón. No se exige que la persona que se arrepiente sea infalible o inmune a las caídas; lo que se exige es que sea sincera en su retorno, que luche contra sí misma, que deteste el pecado y que tome las medidas prácticas que le ayuden a dejarlo.

Sin embargo, es importante aclarar que el arrepentimiento sincero (Tawba Nasuh) no es solo llanto o una intención pasajera; implica abandonar el pecado, sentir un profundo arrepentimiento por haberlo cometido, tener la firme resolución de no volver a él, y esforzarse por tomar las medidas que impidan caer nuevamente. Si el pecado se repite por una causa específica —como estar a solas (Jalwa), el tiempo libre, las malas compañías o el entorno—, es obligatorio cortar de raíz esa causa o reducirla al máximo posible. Porque quien lucha contra sí mismo dejando abiertas las puertas de la tentación (Fitna), está a punto de ser derrotado.

Algo que te ayudará en esto es reemplazar el pecado por un acto de obediencia (Ta'a): el alma no abandona algo a menos que sea por otra cosa. Si dejas el pecado pero no ocupas tu alma con una alternativa lícita (Mubah) que satisfaga su necesidad, volverá a él. Así que ocupa tu tiempo con la oración (Sala), recordando a Al-lah (Zikr), buscando buenas compañías o realizando actividades lícitas.

Entre los métodos prácticos está: retrasar la respuesta en el momento de debilidad. Por lo general, la intensidad del deseo no dura más que unos minutos; si la sientes, pospónla unos minutos, levántate, haz la ablución (Wudu) y reza dos unidades de oración (Rak'atayn), o sal del lugar en el que te encuentras; en la mayoría de los casos, el deseo desaparecerá.

Por lo tanto, debes combinar dos cosas: La primera: Tener una buena opinión de Al-lah, no desesperar de Su misericordia, y arrepentirte frecuentemente cada vez que caigas en el pecado, incluso si eso se repite muchas veces. La segunda: Tomar medidas prácticas, como evitar los lugares de tentación, cerrar las puertas que te llevan al pecado, rodearte de mujeres rectas, y aumentar el recuerdo de Al-lah (Zikr), la oración, la lectura del Corán y las súplicas sinceras para que Al-lah te mantenga firme y aleje de ti el mal y la inmoralidad.

No esperes a sentir una emoción perfecta o a tener una voluntad de hierro para empezar a arrepentirte. Toma la iniciativa con el arrepentimiento y la acción, pues quien es sincero con Al-lah, Al-lah es sincero con él y lo ayuda. Y quien se dirige a Él con el corazón quebrantado —aunque sea débil—, Al-lah le abrirá puertas de ayuda que ni siquiera se imaginaba.

Para mayor beneficio, te invito a revisar las fatwas: 465961 y 472657.

Y Al-lah sabe más.

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